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Por Sonia Antón Ríos
El pasado mes de diciembre Alfredo Rodríguez ha expuesto su obra en la galería Espaciovalverde de Madrid. Con este motivo nos acercamos a su última exposición para preguntarle sobre su hacer artístico:

Tu trabajo como restaurador da pie a que te inicies en el mundo del arte, ¿cuándo y cómo fueron los comienzos?
En realidad, mi trabajo como restaurador fue breve porque requiere entregarle toda tu vida, y si algo sé es que no quiero dedicar mi vida a eso. Lo que fue más determinante fue mi formación como restaurador, fue un punto clave para que evolucionara mi obra a nivel técnico. Esto fue hace unos 4 años solamente, mis comienzos fueron hace unos cuantos años más, a los 19 años, yo venía del mundo del graffitti en el que me movía desde los 16, y en el que puse todo mi corazón y del que conservo grandes cosas. Siempre pensé, y sigo pensando, que es un mundo de la calle con su propia identidad, que pertenece a la calle y no al arte. Aunque, como decía, mi primer periodo de formación, y absolutamente trascendente, el que me impulsó a hacer arte, fue mi paso por la Escuela de Grabado y Estampación, en la que entablé una relación que aún dura con profesores realmente buenos. Pero si he de citar una primerísima influencia, es la de mi padre, él es responsable en gran medida de mis primeros esfuerzos delante de una hoja en blanco.

¿Por qué el cianotipo como técnica de expresión artística?
Porque este tipo de proceso aúna dos aspectos importantísimos para mí: la cianotipia pertenece a un extenso y poco conocido conjunto de procesos fotográficos antiguos que dotan de múltiples posibilidades plásticas a la imagen, mucho más allá de los resultados industriales o semi-industriales habituales, otro aspecto es la investigación técnica, ya que tanto la cianotipia como todas las decenas de procesos fotográficos antiguos requieren mucha práctica por encima de las recetas y la teoría.

¿Podrías explicarnos cómo es la técnica de tus obras? cómo pasas de las ramas reales a una lámina de grandes dimensiones.
Sólo decir que la cianotipia es un procedimiento fotográfico nacido en 1842 basado en la reacción de dos compuestos químicos de hierro sensibles a la radiación ultravioleta, y su posterior transformación en presencia del agua, esto quiere decir que trabajo con tres recursos: agua, tierra y luz, sobre un soporte: papel, es decir, fibras vegetales desmenuzadas y entrelazadas. Esto para mí es uno de los aspectos más importantes de mi trabajo, mucho más que un sinfín de detalles técnicos.
A decir verdad, no quisiera explicarme más, porque en realidad prefiero eludir la respuesta a esta pregunta, por dos razones, la primera es porque creo profundamente en el valor del misterio, y por otro lado, como ya te he contado, estos procesos requieren mucha práctica que conduce a descubrimientos y que son personales, es relativamente fácil encontrar información de cómo funciona la cianotipia en Internet y sobre todo en libros especializados.
¿Te ha influido de alguna manera ese color azul tan característico a la hora de elaborar tus creaciones? ¿Sientes que se ven invadidas por una atmósfera onírica?
El color azul de Prusia me ha influido pero no determinado, de hecho en esta exposición he intentado huir de él tratando de conseguir otros tonos y colores.
La atmósfera onírica es algo en lo que intento introducir siempre en mis trabajos al espectador, pero es más algo que trato de producir fuera de la obra que en la propia obra, es decir cuando pienso en un conjunto de obras, porque yo trabajo con grupos de obras.

En la exposición anterior, en tus obras compartían el espacio elementos naturales y objetos como collares, lámparas, jaulas y ropa; ahora la naturaleza lo invade todo, como el contexto del que mira e imagina. ¿Qué ha ocasionado esta simplificación, si se puede decir así?
Simplemente en estos trabajos todo estaba más claro para mí, buscaba algo más sencillo a nivel visual ya que conceptualmente el trabajo se desarrolló algo más extensamente, de hecho estas obras creo que marcan un punto muy importante en mi producción. Estas obras son importantes descubrimientos para mí y como tales son más claras, menos abigarradas y más ordenadas y puntuales.

¿Por qué el bosque? según cuentas, parece que en él buscas ese lugar mágico y enigmático desde el cual volver a la esencia más primitiva.
El bosque es una suerte de paraíso, en el que como seres civilizados nos es imposible vivir, es entonces un ideal de paraíso, sólo un ideal y como tal, peligroso también.
Esta exposición en Espaciovalverde ¿la has planteado como una narración alegórica?
La exposición está concebida como un recorrido que remite a tres estados que forman parte de un solo proceso: un extravío, un hallazgo, y una recogida y utilización de lo obtenido. Está planteada como un viaje del que se conserva un recurso al que se da una utilidad más allá de sus funciones naturales y físicas, concretamente trata de remitir a una especie de viaje a través de la memoria, y la memoria es presentada como un bosque sin límites determinados, una maraña de ramas vivas en aparente desorden… unas ramas que se toman de un bosque, para transformarse, en la intimidad, en objeto y en material con múltiples posibilidades, entre ellas y como pieza que cierra el recorrido, la construcción de un caballo, con un valor simbólico, como un juguete o una imagen religiosa que alude a la propia identidad.


¿Es tu primera exposición en solitario? cómo te has enfrentado a ella y qué acogida ha tenido.
En realidad es la segunda, la primera fue coincidiendo con la inauguración de Fast Gallery en 2008 y me he enfrentado a ella con nervios y sobre todo con mucho trabajo. La acogida parece ser buena, pienso en mi trabajo como el responsable último, pero he de mencionar el estupendo trabajo de difusión que ha realizado el equipo de Fast Gallery y Espaciovalverde.
¿En qué otros soportes trabajas?
Actualmente sólo papel, tengo una relación muy especial con él desde hace muchos años, casi desde que empecé, el papel ha dirigido prácticamente mi formación y los recursos que forman el grueso de mi obra.

Respecto al proceso creativo: ¿cómo es? ¿la obra surge desde una idea previa? ¿tomas notas y haces bocetos previos? ¿piensas en lo siguiente que vas a hacer para así guiar la creación hacia un todo, un conjunto, o las obras van saliendo y luego encuentras nexos de unión para después hilarlas en una exposición?
Cuando estoy inmerso en un proceso creativo intento concentrar gran parte de mi actividad vital que no solo se remite a mi trabajo en el estudio.
No se trata de un proceso cerrado, las obras se van creando y tomando un sentido, en ellas se mezclan apuntes de todo tipo, notas, cine, música, fotos, recortes de prensa, libros de literatura, alquimia, historia, fotos que voy tomando y robando, conversaciones, veladas nocturnas, viajes... es como una atención puesta en el afán de descubrimiento de pequeñas piezas que adquieren un valor especial y que acaban siendo más o menos trascendentes y que interactúan entre si. A la vez siempre en el estudio realizo una labor de experimentación a nivel técnico lo que de por sí produce un gran abanico de nuevas imágenes, es como un proceso sin principio ni fin, un proceso continuo que se detiene en forma de obras, y digo obras porque siempre trabajo con idea de conjunto, siempre trabajo con series, desde el punto de vista del proceso creativo, me es imposible aislar ninguna obra del contexto creativo del que nació y que comparte con otras.

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