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Por Laia López Manrique

Anay Sala es una poeta barcelonesa nacida en 1975 que ha ganado en el año 2009 la XXIV edición del Premio Carmen Conde de Poesía escrita por mujeres por su poemario Ý (turno de réplica), editado hace un par de meses por Ediciones Torremozas. El poemario se presenta por sí mismo, desde la duplicidad que marca el propio título: sobrio a la vez que ebrio, sapiencial a la par que oscilante, de lenguaje cortante y profundamente cálido y cercano a un tiempo, representa, sobre todo, el esfuerzo de una voz por afirmarse a sí misma en contra del silencio. En esta breve entrevista, Anay Sala contesta algunas preguntas acerca del libro, del cual dejamos caer, a modo de invitación a la lectura, una pequeña cuenta llamada La rebelión de las cosas:

No.
No.
Somos nosotros.
Nosotros los así, no así las cosas.
Nosotros los que hacemos de las cosas
rehenes y coartadas de un temor.
Y ese abuso de mención,
la tiranía,
trae consigo inevitables consecuencias.
Se oyen gritos en el aire.
Son las cosas.
Nos atacan.
                   Y con toda la razón.

Anay Sala.

¿Quién es Anay Sala?
Una mujer de 34 años que vive, escribe y trabaja en Barcelona.

¿Qué ha significado para ti haber resultado ganadora del Premio Carmen Conde de Poesía escrita por mujeres en el año 2009?
Una profunda emoción. Y poder dedicar el libro a la memoria de mi abuelo. Era algo verdaderamente importante para mí.

Hablemos sobre el libro, Ý, (turno de réplica). En primer lugar, sobre el título, que responde a la propia necesidad estructural de la obra. El poemario se divide en nueve secciones, cada una de las cuales está encabezada por la cita de un poeta que comienza por “Y (…)”. Y es nexo, es margen, es inicio, es adición, ¿es también la posibilidad de dar voz a aquello que aún no lo tiene?
Exacto, eso es. El título responde, además de a esa estructura formal, a una especie de juego de conceptos con la “y” final de mi nombre. Anay se pronuncia con tilde en la y, aunque el idioma castellano no la admita. En el libro, y en ocasiones también en la vida, la réplica es poner el acento donde corresponda,  aunque “no toque”. Ý  representa, sobre todo, una actitud.

En cuanto a los poemas que dan cuerpo a la obra, aunque cada uno constituye una unidad cuidada y cerrada en sí misma, se observa en todos ellos una marcada tendencia hacia la depuración expresiva, hacia la máxima brevedad, la condensación. Diría que es un poemario de mínimos e intensidades.
Sí, los poemas tienden más a la conclusión que al desarrollo. Más a la evocación que a la descripción.  No es algo obsesivamente buscado, ocurre de forma natural. Vienen así.

La actividad literaria aparece en el poemario tratada desde una posición de distancia reflexiva que se desliza, en ocasiones, hacia lo irónico. En este sentido me parece muy significativo el poema Vocación, donde se dice: “Si de mí dependiera/ ahuyentaría/a esas terribles voces/y a sus versos/ Nadie en su sano juicio/elige ser poeta”. ¿Escribir es para ti vocacional, es una lesión autoinflingida, una toma de conciencia, un desvelo…?
Cumplo absolutamente con  el tópico: escribo por necesidad. Escribir es un cauce a una inquietud, del tono que sea. El proceso es muy gratificante a veces y otras resulta bastante impertinente, pero siempre acaba siendo liberador, muy liberador. Es aire.

Otra de las cosas que llaman la atención es la combinación que haces en el libro de poemas de estructura tradicional, que recuerdan por su sonoridad y su forma a las Rimas de Bécquer, y poemas de forma libre y de tono, en gran medida, sentencioso. Otra gran fuente de inspiración temática y formal de algunos poemas del libro parecen ser las canciones populares, como los tangos y los boleros, con su formación y deformación de la experiencia amorosa. ¿Qué lee y/o escucha y/o ve Anay Sala cuando no escribe, o antes y después de escribir?
Escucho y leo todo tipo de música y lecturas antes, después y –fundamentalmente– en vez de escribir. El mejor programa de tele que conozco son las expresiones de mi hijo, ¡una pila!

Para terminar, ¿qué proyectos tienes en mente de cara al futuro?
Esta es fácil: seguir caminando.




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