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El último movimiento de vanguardia del siglo XX
Por Julio A. González
Fluxus es: "Antes que todo es un estado del espíritu, un modo de vida impregnado de una soberbia libertad de pensar, de expresar y de elegir. De cierta manera Fluxus nunca existió, no sabemos cuándo nació, luego no hay razón para que termine".
Robert Filliou.
La corriente Fluxus, surge a mediados del siglo pasado como movimiento contracultural, con la firme intención de construir un nuevo lenguaje y así renovar el panorama artístico internacional. Basándose únicamente en el esfuerzo, la energía y la voluntad de los participantes; pero con el firme propósito de reflejar como forma de expresión artística, las experiencias relacionadas con actos intrascendentes u ordinarios. Un impulso que no se centra en el mero desarrollo de las obras, sino en el ejercicio de llevarlas a cabo contando con el compromiso activo del publico.

Como su nombre indica “fluxus” -flujo en latín-, era un continuo movimiento de libertades, ideas y obras. El grupo de amigos más abierto e internacionalista y también el más feminista de cualquier otra vanguardia. Su desarrollo fue paralelo al Pop Art y al minimalismo de Estados Unidos, y en torno a él, se reunirían músicos, literatos y artistas plásticos en múltiples producciones conjuntas. No se dejaría delimitar a un solo medio artístico, ni tampoco en una zona territorial; surgiría simultáneamente en Japón, Estados Unidos, Francia, Holanda, Dinamarca y Alemania y en poco tiempo, se manifestaría una densa red de información entre artistas y compositores que vivían en diferentes países y continentes. Fue la primera y autentica globalización del arte.

Las primeras actividades Fluxus se efectuaron a principios de los 60, cuando los movimientos Anti-Arte indagaban en la libre exploración de la realidad y cuestionaban el significado de la tradición del medio artístico. Filosofía estética que sustentaba al movimiento desde los Estados Unidos, bajo el estímulo del músico John Cage que había introducido dicha doctrina en sus creaciones como conexión entre pensamiento y obra, radicando en la total alteración de los límites mediáticos, rompiendo con toda distinción entre vida y arte, ya que su misión como compositor es hacer que el público se vuelva más consciente del mundo en el que vive y obsequiándonos con una nueva mirada sobre lo que entendemos como creación artística.

George Maciunas (1932-1978) se convirtió en el conductor principal del movimiento, el que defendió el nombre de “Fluxus” como flujo imparable de creatividad que se extendería más allá de los límites del arte. Para ello en 1961 abriría en Nueva York la Galería AG en el 925 de Madison Avenue, con la ambiciosa intención de financiar un amplio programa de eventos y exposiciones. La galería, aunque de corta duración, poco a poco se convirtió en un lugar de encuentro para toda la gente Fluxus que deseaba sumergirse en esta apasionante aventura. Personajes como John Cage, Wolf Vostell, Karlheinz Stockhausen o Nam June Paik entre muchos otros, además de jóvenes artistas como Yoko Ono, participaron activamente en ensanchar el horizonte de esta nueva tendencia trabajando en distintos soportes y medios, caracterizándose sobre todo por instalaciones y espectáculos en forma de happenings y también por el videoarte.
La galería cerraría por motivos económicos y para evitar a los cobradores de deudas, Maciumas comenzaría a trabajar como diseñador grafico civil para la Fuerza Aérea de los EE.UU., trasladándose a vivir a Wiesbaden, Alemania. Allí sería donde en septiembre de 1962 se organiza el primer Flux Festival con una duración de algo más de un mes, llegándose a representar hasta cinco funciones semanales, cargadas de gran autenticidad y pasión dirigidas a impactar en el público.
Durante estas exhibiciones, los artistas Fluxus usaron el humor para romper con ideas preconcebidas y así poder relacionar diferentes doctrinas artísticas como la poesía y la pintura o la música y el performance; liberando de esta manera al espectador de la tensión inicial que se produce ante ciertas situaciones y como consecuencia poder abrirse a ideas mucho más trascendentes.


Entre otras muchas obras representadas, Nam June Paik realizaría su famosa Zen for Head, que consistía en remojar la cabeza con una mezcla de tinta y zumo de tomate para arrastrarla a continuación sobre una tira de papel en la que quedaba dibujada una línea titubeante. Todo ello amenizado por la partitura de Le Monte Young.
Pero uno de los hechos más destacados en Wiesbaden, fue la interpretación de Maciunas de la obra ‘Activities’ de Philip Corner. Donde solicito la colaboración del público asistente para rasgar la caja de resonancia del piano con todo tipo de objetos punzantes. Durante el desarrollo de esta obra, el piano fue completamente destruido y este evento fue considerado tan escandaloso como para aparecer en cuatro ocasiones en la televisión alemana. En definitiva, el primer Flux Festival, fue el festival más ambicioso que jamás haya existido.
Después de Wiesbaden, artistas que ya estaban trabajando en principios similares a los postulados en el manifiesto Fluxus, se acercarían al grupo y la mayoría acabaría formando parte de él. Fluxus fue capaz de nacer y renacer varias veces y de diferentes maneras, ya que había gran capacidad para el diálogo y la transformación, con la firme misión de seguir con vida, tantas veces como se le había dado por muerto.

Manifiesto Fluxus (Fragmento):
“Por lo tanto, el arte-diversión debe ser simple, divertido, no pretencioso,
preocupado por las insignificancias, que no requiera habilidades o ensayos
interminables, que no tenga valor ni institucional ni como mercancía.
El valor del arte-diversión debe reducirse haciéndolo ilimitado,
producido en masa, obtenible por todos y eventualmente producido por todos.”
George Maciunas.
La relación del movimiento Fluxus con nuestro país llegara en el año 1972 cuando el artista John Cage, que mantuvo una relación con España a través de la costa Catalana, donde pasaba los veranos en Cadaqués en compañía de su amigo Marcel Duchamp; fue invitado a participar en los encuentros de Pamplona que se produjeron del 26 de junio al 3 de julio de 1972, donde su presencia, fue cuestionada y despreciada. John Cage al ser interrogado acerca del porqué de su actuación en un país sometido a una dictadura militar respondió: “Si actúo en la América de Nixon no sé por qué no voy a hacerlo en la España de Franco”. Más tarde matizaría: “No me interesa la política o la protesta, me interesa la sociedad y quisiera que ésta cambiara.”
A otro nivel, en 1976 y a través de uno de los más destacados artistas que participaron en el Flux Festival, el alemán Wolf Vostell, se inauguraría en Malpartida (Cáceres) el Museo Vostell-Malpartida (MVM), un innovador museo de arte de vanguardia encuadrado en un magnifico paraje declarado en 1996 monumento natural. El proyecto del museo al aire libre tomaría consistencia como idea de integración de Arte y Naturaleza, convirtiéndose en una tribuna única para artistas, historiadores, teóricos del arte, críticos y coleccionistas. Parte importante de este museo es su colección permanente de artistas conceptuales que han estado espacialmente vinculados con el mismo.

En los próximos meses en España tenemos la suerte de poder disfrutar de dos producciones artísticas relacionadas directamente con Fluxus. En el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, se presenta la mayor exposición que se dedica a John Cage en el ámbito internacional desde su muerte. Una extensa muestra sobre la trayectoria y el recorrido del artista, titulada La anarquía del silencio. John Cage y el arte experimental que puede ser visitada hasta el 10 de Enero de 2010, y en Madrid en el Museo Reina Sofía, la exposición Encuentros de Pamplona 72. Fin de fiesta del Arte Experimental hasta el 22 de febrero de 2010.
El arte tiene que vivir de acuerdo con sus propios términos, y Fluxus ha conseguido que la respuesta a la pregunta de ¿qué es Fluxus?, sea que nadie sepa lo que es, pero que está por todas partes.
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