Con José Ángel Mañas
Por Sonia Antón Ríos

Podemos comenzar por el final y decir, por ejemplo, que el universo narrativo de José Ángel Mañas (Madrid 1971) ha ido virando poco a poco hacia la novela de género negro, de hecho este mismo mes se presenta la novela El Quator de Matadero, escrita junto con Antonio Domínguez Leiva, y publicada por Algaida. Como ocurre en muchas de sus novelas anteriores un rico abanico de personajes proporciona el vehículo idóneo para mostrar las diferentes coordenadas que componen una historia. Los protagonistas arman una obra con multitud de matices, donde el pluralismo ambiciona dar una visión rica de los sucesos. Así lo apreciamos en Historias del Kronen o en Mensaka. Quizá es este uno de los rasgos que caracterizan la obra de José Ángel, la pluralidad de enfoques organiza la estructura narrativa, además de una especial atención al mundo juvenil urbano, la noche, las drogas, las modas, la música. A este cosmos constante se le ha ido sumando los temas relacionados con el género negro y, también, con el mundo de la escritura, de los escritores como sucede en Soy un escritor frustrado, El caso Karen o Mundo burbuja.
En este momento, nos acercamos a Mañas para preguntarle sobre su proceso de creación. Un cuestionario sencillo que nos ilumine en un tema sobre el que tenemos una gran curiosidad en el panfleto calidoscopio.
1 ¿Es necesario, como decía Picasso, que la inspiración le pille a uno trabajando?
Por cierto, ¿existe la inspiración?
Digamos que los días en que no estoy inspirado lo que más me apetece es levantarme y darme una vuelta, jugar al ajedrez o leer y hacer, en definitiva, cualquier otra cosa que no estar sentado, como un subnormal, delante de una pantalla que te hipnotiza y que puede resultar tan angustiosa como el lienzo en blanco para un pintor. El problema es que, si uno no está al pie del cañón esos días de desánimo, al día siguiente, cuando vuelva el entusiasmo creativo, se habrá perdido la mano y el resultado, por muy inspirado que se esté, será peor. La técnica se mantiene con entrenamiento cotidiano.
2 ¿Cuándo se dio cuenta de que quería dedicarse a escribir?
No lo sé. Me gustaba leer novelas y llegó el momento en el que me dije a mí mismo: ya que te gusta tanto este asunto, ¿por qué no intentas ponerte a ello? Probé fortuna y los personajes empezaron a vivir. Supongo que tengo un talento de ventrílocuo.
3 ¿Cree determinante el espacio físico y el tiempo a la hora de ponerse a escribir? ¿Tiene usted algún lugar y horario preferente para ello? ¿Alguna manía?
Trabajo en una buhardilla, delante de un ordenador normal y corriente. No soy fetichista. Tengo una mesa limpia de cosas. Cada vez soporto menos el desorden. No tengo ninguna manía digna de mencionar.
4 ¿Nos podría describir su lugar de trabajo?
Un despacho normal y corriente. Libros, un ordenador, tres máquinas de escribir, paquetes de folios, carpetas con artículos recopilados, cuentos nunca publicados, bolígrafos, etcétera.
5 ¿Cuál es su estado de ánimo óptimo para trabajar?
Interesado por los personajes. Hay que creer en ellos. Si no, no hay nada que hacer. Parece de cajón, pero no siempre es fácil meterse en la piel de los personajes.
6 ¿Lleva siempre una libreta para notas?
No. Trabajo de memoria.
7 ¿Cómo es su proceso creativo? Cuando se enfrenta a la página en blanco se deja llevar por lo que venga o sigue un plan estudiado previamente.
Tengo una idea general, luego esbozo vagamente y, en función de ese esbozo, corrijo y preciso el pensamiento. El tiro se puede corregir, pero ha de ir bien orientado desde un principio.
8 ¿En qué momento y de qué manera se revela el título de una obra?
De golpe y porrazo. Suele ser lo primero que se me ocurre. A veces, sin embargo, dudo y voy cambiando de título según avanza el trabajo. Es raro, no obstante.
9 ¿Qué le surge antes: el tema, la trama, los personajes, el espacio, el tiempo…?
Para ponerme a escribir una novela tengo que tener en mente un grupo de personajes con unas relaciones muy claras entre sí; a continuación imagino lo que les puede ocurrir. El espacio y el tiempo suelen ser los que me rodean. Procuro escribir sobre la geografía que estoy frecuentando en cada momento y me gusta que la acción de la novela transcurra en el instante mismo en el que arranco un borrador.
10 ¿Qué opina sobre la experimentación en las formas narrativas? ¿pasaron de moda?
Me considero, en muchos aspectos, un novelista experimentador. Resulta siempre exultante. Pienso, sin embargo, que uno corre más el riesgo de perderse, y que a veces cuesta volver a reencontrar el camino.
11 ¿Qué valoración da a la corrección?
Escribir es cuestión de rumiar. Pese a que valoro mucho la espontaneidad, no concibo la escritura sin corrección.
12 ¿Cómo se libera uno de los personajes creados?
Cuando se publica el libro.
13 Una vez terminado, ¿cómo se enfrenta a las críticas?
Mal. Es muy duro.
14 ¿Cuáles son aquellos libros que han marcado su estilo literario?
Muchos. Se aprende de todos, incluso de los malos.
15 ¿Y qué libros de otros autores le habría gustado escribir?
Respeto mucho a Proust, aunque sé que jamás conseguiré hacer nada parecido.
16 Respecto al panorama literario actual, ¿cree usted que estamos influidos por alguna corriente literaria determinada o vivimos una época huérfana de movimientos destacados?
Muchas influencias. Resulta difícil homogeneizar. No tengo una visión de conjunto lo suficientemente detallada como para que merezca la pena exponerla.
subir
Octubre 2009 ©