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No Hotel!

De Claudia Apablaza

Cansado de correr / en la dirección contraria,
sin podio de llegada / y mi amor me corta la cara

Bersuit

Un detalle, uno solo, es que extraño todo y ese hotel, recuerda, joder, ¿por qué no vienes?, estábamos tan bien ese día, espero que no me vuelvas a descubrir diciendo, mierda, estos idiotas que no saben de intimidades, es que ¿recuerdas en Chile?, en las calles, al lado y junto, estuvimos tan tan cerca, me llamaste al llegar a Barcelona, me dijiste, oye, oye, vine a pasar unos días, yo dije, lo sé, supe que ibas a venir, por favor, es que nuevamente estoy enviándote mensajes desde este rincón, nuevamente y estoy tan lejos, ya lo conocerás, pero espera que te envío otro desde donde pueda poner play, deja que pongo play, ¿me pasas el poema en play?, play, oye, pero vas a venir, ¿cierto?, ¿vas a enviarme eso?, pero si nadie va a enterarse, dijiste súbete a éste y nos subimos a ese taxi, dijiste, pero primero me llamaste cuando llegaste a la ciudad, me dijiste estoy acá, en el centro, y pasaste por afuera de casa, y me subí al taxi donde ibas y luego fuimos al metro, y salimos del metro y otro taxi y pasamos por afuera de tu hotel en taxi, y otro metro, el autobús, saludamos a unos amigos de lejos, y te dije que leía demasiado a la rusa, que nuevamente me poseía por idilios cerebrales, y me dijiste que basta, que no querías escuchar más mis idilios cerebrales, que te producían un celo espantoso, y lloraste y el conductor nos miró aterrado, perdona, te dije, nuevamente, perdona, necesitabas bajarte, pero seguimos y ese día, nuevamente en taxi por afuera de tu maldito hotel, adónde van que no se bajan, nos dijo el conductor, es que a vos te dolía todo el cuerpo, entiendo, a mí también, habías viajado por toda Europa en trenes, desaforado, buscando espacios de silencio y yo te lo creí, y esperabas ese espacio de silencio para poder escribir y follar, para decir: lo hice, hice lo que nunca pude hacer, y luego yo también partí contigo tan lejos y nos subimos a otros taxis al bajarnos del aeropuerto, hablamos en inglés, así bien sudaca nuestro inglés y vos hablaste en japonés, hiciste cosas japonesas, extrañas, es que yo también, después en Santiago cuando regresé, hicimos otros viajes, dormíamos en trenes y es que siempre me lo preguntabas y luego yo te lo preguntaba a ti, y luego seguíamos sólo en taxis, autobuses, trenes por Europa y me decías al oído, vine a ver a mi editor, y me mordías la oreja y me decías, oye, vine a ver a mi editor y nos fuimos a Italia, a Francia, a Viena, a Marraquech, Londres, vine a ver a mi editor, incluso tomamos un avión, llegamos al DF, luego partimos a Cuba, Buenos Aires, Perú, y luego dijiste Lima, yo dije, eso, vamos a Lima, y taxis lentísimos en Lima, otros desaforados, y luego me sacaste en cara que nunca, nunca follamos en todo el viaje, te dije que, es que nunca llegamos a un hotel, y ahora en casa todos meten tanto ruido, alguien escucha Fine Again, luego Fragile, no saben que necesito silencio para decirte porqué nunca nos bajamos, y necesito concentrarme en este texto inconcluso y decir por qué, es que habría que decir por qué, pero dale, ven nuevamente, alguien escucha Fine Again, es que te cuento que en casa cocinan en unas cacerolas ruidosas, es que hablan en miles de idiomas y yo me confundo de todo eso, Fine Again, no sé qué hacen en esas cacerolas, tal vez sus patatas o sus guisos franceses y nunca te pude volver a explicar, pero vos tampoco, vos estabas allá, yo acá y decíamos cosas instantáneas siempre, jugábamos a los espejos y sé que hay personas gritonas a mi lado, que no hacen más que meter bulla, cocinar en sus cacerolas, ver TV, y yo me desconcentro, vos sabes, vos también querías silencio para escribir y decir también qué pasó, pero en casa todos cocinan tanto en casa y yo me desconcentro, es que en casa viven de todos los países y no sé qué dicen, y jamás pudimos bajarnos de esos malditos taxis, de esos malditos medios de transporte europeos, ¿recuerdas?, pero en Chile también íbamos así, íbamos a en mi auto y luego comenzábamos a escuchar Dissident, luego Epiphany, y nos besábamos arriba, me mordías la oreja, leías tus poemas, nadie cocinaba demasiado, nadie nos miraba y luego me dejaste al aeropuerto y me lo dijiste, en Chile me preguntaste porqué nunca follamos, y ahora me llamas y me envías mensajes de texto, emails y vuelves a preguntármelo, y me llamas y yo digo dime si vienes pronto y me dices que sí, que has llegado nuevamente a Barcelona, que llamas del aeropuerto, que me vaya ahora mismo afuera de casa, y vos te subes al taxi, nena, me dices y prometo que no nos bajamos, que sólo pasamos por afuera nuevamente y vos te subes al taxi cuando pase por tu casa, ¿vale? y te muerdo la oreja, escuchamos Bersuit, y te digo ese poema que esperabas y ahora sí que te digo por qué nunca me bajaré.

 

 


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