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Una charla con el videoartista
y fotógrafo italiano Giovanni Coda
Por Valentina Natale
Una mina en desuso en el corazón de Cerdeña, su belleza decadente como testimonio de la eterna lucha entre humanidad y naturaleza, los colores casi irreales y tan sublimes, iluminan las imágenes de Giovanni Coda, un artista italiano con una carrera sorprendente.
“Logus”, una palabra de origen latino que significa lugares, es el título de su última exposición, se trata de instantes robados a la quietud de unos paisajes que se han rendido a la soledad y a la destrucción, y que han vuelto a un mundo primordial y deshabitado.
Lo que queda de la vieja mina hace de marco a una naturaleza viva y vibrante, de la que el fotógrafo se sirve para contarnos su viaje introspectivo en busca de las raíces de su arte.

Giovanni Coda empieza su recorrido profesional como videoartista y ya cuenta con más de 20 años de carrera que lo han llevado alrededor de todo el mundo, desde su Cerdeña hasta Tokio, pasando por París y Madrid. Su llegada en Barcelona ha sido como dar un paso atrás hacia los orígenes de su arte, una vuelta a la fotografía tradicional que le ha permitido empezar una viaje a través de sí mismo.
Durante nuestra entrevista, en un bar de Enric Granados, me cuenta que con sus 40 años ha decidido descubrir la fotografía, un arte con una historia y unos referentes culturales mucho más importantes que el vídeo. Su creatividad está siempre proyectada hacia adelante, hacia la experimentación y la superación de sus límites. Ha renunciado al sonido y al movimiento para dedicarse al estatismo de una imagen, y ha cambiado la modalidad expresiva que le ha permitido ser conocido en todo el mundo.
Su primer trabajo audiovisual se llamó “L'attesa” y fue realizado en el 1990, con él recibió premios en Cagliari y sucesivamente en el Festival di Spoleto. A partir de esta experiencia nace la asociación cultural Labor, fundada por Giovanni, que organiza cada año el Festival Internazionale di Immagini d'Autore, un evento que reúne los trabajos audiovisuales de muchos autores de importancia internacional.


Durante su carrera ha colaborado con muchos artistas de Madrid, pero nunca había vivido fuera de su ciudad hasta ahora. Esto despierta aún más mi curiosidad, me pregunto y le pregunto ¿Porqué ahora? ¿porqué Barcelona? ¿porque la fotografía? Me contesta como si hubiese ya pensado en estas preguntas mil veces.
Ahora, “porque es un tiempo de cambios para mí”, después de muchos éxitos nace la necesidad de reinventarse, de encontrar nuevas modalidades de expresión. Un deseo de alcanzar estabilidad a través del movimiento. La fotografía le ha dado la oportunidad de cristalizar las imágenes, que continúan siendo narrativas así como los vídeos. “Tenía la necesidad de crear un anonimato, un entorno que no me conociera donde desarrollar mi nuevo arte”, declara casi para sí mismo. Su viaje es un intento de reubicación para avanzar en su recorrido. Barcelona es el escenario donde experimentar su proceso formativo y un entorno estimulante donde, en sólo dos meses, ha encontrado un nuevo equilibrio.

Giovanni no habla muy bien español, pero sus fotos no se callan, llegan directamente a los ojos y a los corazones de los espectadores, y tienen el poder de suscitar preguntas, de solicitar el razonamiento y la introspección. La búsqueda íntima que ha llevado a la creación de los cuadros desorienta e impacta a quien los mira.
Describe Barcelona como una ciudad mágica, donde es posible conocer artistas de todas partes, y son estos mismos que hacen de la capital catalana un sitio tan especial, es como el lugar de una cita mundial entre pintores, fotógrafos, actores... Es una ciudad que se ha abierto a la experimentación, que ha acogido diferentes culturas y ha sabido mezclarlas para enriquecerse y mejorarse.
El artista italiano ya está trabajando en su nuevo proyecto que se llamará “Bête noir”, 50 cuadros fotográficos donde aparecerán cuerpos de hombres desnudos, personas de la calle que posarán en escenarios apocalípticos, semejantes a los de “Logus”. Los dos trabajos tienen en común una tendencia hacia la desolación y la soledad de los paisajes, y una búsqueda de la esencia íntima de un hombre que ha dedicado su vida al arte.

“Logus” estará expuesta hasta el 30 de Junio en el restaurante Tafino, Consell de Cent, 193. Barcelona.
La muestra está organizada por ART-BCN.
Para ver más fotografías de Giovanni sólo hay que clicar en el siguiente enlace:
http://www.art-bcn.com/castellano/agenda.html
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