
Entrevista a la artista del reciclaje, Marta Jiménez.
Por Valentina Natale
La ciudad y sus materiales de construcción, el cuerpo humano, la moda, son los ingredientes que Marta Jiménez utiliza para plasmar su arte.
En su obra más reciente, Vestits en construcciò, la diseñadora aragonesa utiliza los materiales de reciclaje urbano, para forjar vestidos que rompen las fronteras entre cuerpo y ciudad.
Redes de contención de obras, mosquiteras, grapas y corchetes se adaptan a las líneas femeninas para crear un estilo renacentista y tremendamente posmoderno. Los palacios se convierten en una prolongación de las modelos, volviéndolas en seres míticos, como las antiguas sirenas. Un híbrido entre persona y edificio.
Su trabajo está inferido en la filosofía del reciclaje, donde los tejidos más hostiles e inusuales se convierten en algo animado y suave. El objeto no es sólo el vestido, sino una serie de recursos multimedia, como fotos y videos, que muestran todos los pasos para construir la obra final.

Sus creaciones están caracterizadas por formas redondas y clásicas, se adaptan con naturalidad a las modelos; se componen como piazas de rompecabezas donde nunca falta la sorpresa. Un rectángulo de red de contención se transforma en un vestido, ante los ojos atónitos de los espectadores, una prenda se descompone y se obtienen unos deliciosos zapatos o unos brazales.
Toda la obra se mueve en la ambigüedad, entre belleza, reinvención de los materiales y reinvención de las formas.
Marta Jiménez, de esta manera, reivindica el espacio del ser humano en la ciudad, recupera fragmentos de libertad de expresión reutilizando el material como lenguaje para comunicarse en el mundo urbano.
Tu arte parece encontrar su significado en la relación entre cuerpo y ciudad, en el espacio compartido entre dos elementos en contraste y, al mismo tiempo, interdependientes. ¿Qué sentido tiene para ti esta extraña unión?
La ciudad es el medio en el que vivo y del que extraigo la materia prima que me permite trabajar. Los materiales que utilizo son los residuos que allí se producen. A través de un gesto directo de apropiación los modifico y les doy un uso práctico y personal.
Mi obra se genera, entonces, en el espacio que existe entre cuerpo y ciudad, es la aplicación de esta última y de sus materiales sobre el cuerpo mismo, con el fin de extraerlo del magma de lo urbano para darle voz y visibilidad.

Para entender mejor tu visión ¿la ciudad es un límite a la libertad de expresión y de identidad?
Para mí es un suporte rígido prediseñado y perfectamente estructurado, y esta misma estructura que puede constituir un límite es donde florecen la creatividad y la espontaneidad. La ciudad es prefijada, el cuerpo es imprevisible.
Mi trabajo es una apropiación de espacios y materiales, y también una reinterpretación del uso de estos componentes. Para mí es un juego y tampoco intento buscar un significado más profundo, esto lo aportarán los espectadores…

Sé que viviste una temporada en Berlín, una ciudad notoriamente vanguardista en el campo de las artes plásticas, y donde se encuentran algunas de las mejores escuelas europeas ¿en qué medida esta experiencia ha modificado tu pensamiento artístico?
Viví en Berlín entre el 2004 y el 2005 gracias a una beca Erasmus, que me permitió cursar un año en la Universidad de Bellas Artes de Künste. Allí asistí a diferentes seminarios relacionados con la instalación, la construcción de tejidos e indumentos. La filosofía de la facultad era totalmente multidisciplinar: música, diseño, instalaciones… allí aprendí a tener una concepción más abierta y no tan especializada.
Mi primer vestido lo hice en esta ciudad, así como mi primera creación a partir de material de reciclaje. Se trataba de unos guantes obtenidos a partir de un muñeco que había encontrado en la calle. Fue la primera vez que entendí que la ciudad podía ser una espectacular fuente de inspiración…


*Fotografías de Mario Pérez
A excepción de este año pasado en Berlín siempre has vivido entre Huesca, tu ciudad natal, y Barcelona. ¿Cuál es tu relación con la capital catalana? ¿Qué ha significado en tu trabajo? ¿Crees que un joven artista pueda encontrar aquí la posibilidad de vivir de su pasión?
Barcelona es la ciudad donde me he formado, donde he cursado estudios en la Universidad de Bellas Artes, y ha sido muy importante en mi carrera. Pero no creo que sea fácil para un artista vivir aquí de su trabajo.
Sé que en otros países europeos, los artistas reciben becas para desarrollar sus proyectos con tranquilidad, sólo tienen que demostrar que están trabajando en activo.
Aquí existen algunas ayudas, pero nunca son suficientes para la supervivencia y, además, tienen fecha de caducidad y límites de edad.
Por suerte en estos años he podido contar con la ayuda de gente interesada y en particular de dos amigos, Mario y Álvaro Pérez. El primero es el fotógrafo con el que he colaborado para mi última exposición, una persona maravillosa que ha traducido en imágenes mis creaciones. Álvaro, su hermano, me ha ayudado con el video de la muestra y con el diseño gráfico.
En definitiva, hay posibilidad de hacer arte en Barcelona, pero no es tan fácil como mucha gente cree, se necesita una gran determinación, mucha creatividad y unos buenos amigos que te ayuden…
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