Un poema
de Rubén García Cebollero
En el camino
descubres que el camino no existe
y que hacia detrás y hacia delante apenas se perciben
las cenizas del tiempo indicándote puntos en el mapa
de nuestras siempre escasas oportunidades.
En el camino
ni Machado ni Kerouac ni tantos laberintos de espejos
pueden dejarte ser algo más que esa voz que insiste
en recorrer con humo las horas que te escriben
y vas llorando heridas, capa a capa,
para cicatrizar el vacío de los tiempos
que nunca traen verdades.
Una sombra de Dante te recuerda
que mantienes largas promesas
para esperanzas cortas
y en las manos reflejas
tu destino de sombra entre las sombras.
subir
Marzo-abril 2009 ©