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Entrevista a Mercurio C. Vineyard

 

Por Jean Martin du Bruit

No fue fácil dar con Mercurio. Su trayectoria en el mundo del análisis futbolístico tiene una aureola legendaria. Inglés hasta la médula, enmudeció en 1966 después del polémico gol de Hurst que encarriló la victoria británica en el Mundial organizado en el Reino Unido. Un médico le prometió una rápida curación si trasladaba su residencia a Cádiz. Lo hizo. Han pasado cuatro décadas y sigue sin habla, pero articula su lengua deportiva con sus líneas en Soccer like a dream, revista en la que escribe intrincadas teorías sobre la relación del deporte rey y la política. Nos recibe con un Martini seco en su casa al lado del mar. Expresa su admiración por la tacita de plata y se presta a responder a nuestras preguntas.

Jean Martin: ¿Cómo enmudeciste?

Mercurio: En mi adolescencia fui un gran lector del Melody Maker. Cantaba siempre que podía. Compraba la revista en un bar de Bristol y trabajaba por las noches en un bar de mala muerte. El fútbol siempre ha sido mi gran pasión. Cuando la Inglaterra de Charlton y Stiles llegó a la final tras derrotar al Portugal del mago Eusebio sentí fuertes dolores de garganta. Lo atribuí a los gritos de euforia. El malestar se incrementó mientras transcurría la final. Ganar a Alemania era como volver a derrotar a los Nazis. El tercer gol provocó un alarido nacional que nunca más volverá a repetirse. Ya no éramos Imperio, sólo una Isla con una reina joven y gloriosas bandas pop que arrasaban en los Estados Unidos. Enmudecí por modestia, atribuyo mi tortura a un designio divino de aceptación de las pequeñas alegrías. Quizá fue el viento. O las cervezas.

Jean Martin: ¿Y el beso de Jane?

Mercurio: Sí, una tal Jane me besó y luego no hablé más. Tampoco fue para tanto, los hombres se divierten inventando historias. Enmudecí. Punto.

Jean Martin: ¿Por qué el médico decidió Cádiz y no, por ejemplo, las Islas Barbados?

Mercurio: Era amigo de Fraga y sabía que se preparaba lo de la bomba de Palomares. No. No sé el motivo de Cádiz. Sus playas y su situación son idílicas. Si antes los tuberculosos iban a la montaña es normal, o eso creo, que los mudos vayamos al mar, aunque probablemente la admiración que despierta el océano impida que volvamos a hablar.

Jean Martin: ¿Por eso decidió escribir?

Mercurio: Por eso y por vocación. Estudié ciencias políticas y siempre pensé que el deporte, sus acontecimientos, guarda una estrecha relación con el rumbo político de Europa.

Jean Martin: ¿No hablaremos de la Copa del Mundo?

Mercurio: Podemos comentar lo que quieras. No tengo la más mínima idea de cuantas páginas puedes rellenar con mis sandeces. Espera.

Espero dos largas horas. Cuando Mercurio C. Vineyard vuelve está más relajado. La siesta, y el alcohol, depositado en su más que notoria barriga, han hecho su efecto.

Jean Martin: Espero.

Mercurio: Ya no, cenutrio. Me gusta esa palabra, es un poco como pantorrilla. Son muy graciosas las palabras españolas. A lo que vamos, disculpa. Cuando Italia ganó la Eurocopa de 1968 comenté que su victoria era la prueba evidente de la juventud de una Nación deseosa de cambiar el rostro a su anquilosada política de Democracia Cristiana hasta en la sopa. Ahora –la entrevista se realizó el lunes 23 de junio de 2008, el día después de la victoria española contra los transalpinos– pierden como consecuencia de haber dado pasos atrás. No han sabido renovar su energía, se han vuelto previsibles y molestos, con un provincianismo preocupante que la España de Zapatero empieza a superar. Por eso la roja pasó a semifinales.

Jean Martin: En 1972 ganó Alemania. Su éxito se refrendó con la consecución del mundial que albergaron en 1974. ¿Cuál es la conclusión política de estos triunfos?

Mercurio: No vayas de listo. ¿No decía Lineker que el fútbol son once contra once y siempre gana Alemania? Es una buena frase, sin duda, pero la explicación de los éxitos alemanes en los años 70 se cifra en el cambio de política de Willy Brandt que acercó a las dos Alemanias. La Ostpolitik fue fundamental. ¿Por qué ganaron el Mundial de 1990? Faltaban pocos meses para la unificación del 3 de octubre. De todos modos Alemania rompe la norma, siempre son efectivos.

Jean Martin. ¿Checoslovaquia en 1976?

Mercurio: El fútbol resarce a las víctimas de la Historia. Con su victoria alejaron los fantasmas de 1968.

Jean Martin: ¿El auge de la Holanda de Cruyff?

Mercurio: Era el país más progresista de Europa. Su fútbol era joven, brillante, atrevido e innovador. ¿Quieres más?

Jean Martin: Sí, por favor.

Mercurio: La victoria holandesa en 1988 fue un anticipo de los alegres noventa de pop inglés, nuevos colores y euforia del consumo. Van Basten y compañía derrotaron a la Unión Soviética en la final, primer golpe del coloso rojo antes del triste finiquito.

Jean Martin: ¿Dinamarca en 1992?

Mercurio: Cuando la Unión Soviética desaparece de la Historia nace con fuerza la idea de Europa. Dinamarca, que fue invitada después de la exclusión yugoslava por la guerra de los Balcanes, representa la Europa en la que conviene creer, un Viejo Mundo avanzado con socialdemocracia, valores y una sociedad cargada de oportunidades. La juventud del juego de los daneses, su frescura, fue un aviso que por desgracia los dirigentes no siguen.

Jean Martin: ¿Relaciona una victoria deportiva de 1992 con los actuales acontecimientos del conservadurismo europeo?

Mercurio: ¡Sí! La Unión Europea cometió el error de no fijarse en el modelo escandinavo. La gente quiere Estado del Bienestar y la UE lo retira. ¿No es incomprensible? Better red than death.

Jean Martin: Oiga, pero los daneses no son rojos, sólo su bandera tiene en parte ese color. Bueno, no me mire así, dejémoslo. ¿ Que valoración política atribuye al doblete de Francia en el Mundial de 1998 y en la Euro 2000?

Mercurio: Cuando  Francia gana su Eurocopa de 1984 lo hace contra una España que pedía volver a la escena futbolística. Era la España de la nueva democracia, un país ilusionado. La Francia de 1984 compartía esas características. Mitterrand ganó las elecciones de 1981, era la primera victoria socialista en Europa Occidental desde 1945. Se relajó la presión americana. Platini fue el Mitterrand de la selección gala, que por otra parte ya llegó a la semifinal del Mundial del Naranjito y repitió logro en México 1986.

Jean Martin: ¿Y la Francia de 1998 y 2000?

Mercurio: Una Francia ilusionada con la derecha y Chirac. Cambio de los tiempos, símbolos de la revolución conservadora en ciernes. Entre 2000 y 2006 la gran joya del fútbol-política fue Portugal. Ustedes los españoles- el entrevistado olvida mi nacionalidad canadiense- cuando hablan del Mediterráneo mencionan España, Francia e Italia, siempre olvidan a sus vecinos. Su selección vigorizó la Nación y dio esperanza que el eterno marginado volviese a existir en el mapa a través de grandes jugadores como Figo, Deco o ahora Cristiano Ronaldo, que es tan alto y bello por la nueva bonanza económica. Por eso mismo triunfa el deporte español en el extranjero. Nadal, Pedrosa, Alonso, Torres, Gasol y un largo etcétera son consecuencia directa de la democracia.

Jean Martin: ¿Y Grecia en 2004?¿No le pareció surrealista?

Mercurio: Sí, a esa victoria sólo puedo atribuirle el sentido político de un retorno del paganismo. Los Dioses ayudaron a los helenos y advirtieron a toda Europa que el Mediterráneo Oriental también tiene que contar en las decisiones de la UE. En un contexto futbolístico Turquía siguió esa dinámica alcanzando el tercer puesto en el Mundial de Corea y Japón 2002.

Jean Martin: Me muero de calor.

Mercurio: Yo también. Abráceme.

Jean Martin: No hombre, lo decía para terminar. ¿Quién ganará la Euro 2008?

Mercurio: No sabría decirle. Si seguimos mi teoría política le doy un 60% de posibilidades a Rusia y un 40% a España. Ambos son países que progresan y ya tienen una personalidad que va definiéndose en la escena internacional. Rusia por Putin y la superación del caos posterior a 1991, España por aceptarse cada   vez más en su personalidad plural y soñar en público. ¿Nos damos un remojón?

Es una lástima que no compartiesen conmigo el momento de la inmersión en aguas gaditanas del flácido   Vineyard. Busquen por youtube o o en los chiringuitos. Si divisan un hombre más blanco que la Mozzarella y con barriga flotador que mueve los brazos alocadamente, ese es su hombre. Enmudezco.

 

    

 

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