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Tiempos (y poetas) salvajes
O de como los poetas son malditos siempre
parte uno

 

Por Ana Ciurans

Hay una poesía treintañera que no gana premios, de la que todos pasan que no se lee ni se escucha. Pero haberla la hay. Y es la única que desarrolla de verdad la función de la poesía. Es decir, ser un medio de conocimiento, hablar a sus semejantes y a sus desemejantes. Construir, homéricamente, civilización incluso cuando esto significa destruir. Porque necesitamos un nuevo código de interpretación de nuestra (ir) realidad. Y hasta que los lugares en los que se estudia y se crea estén prisioneros, no sólo del mercado, sino de categorías mentales completamente desenfocadas de la realidad y del tiempo, hasta que las puertas permanezcan blindadas por parte de quién, poco tiempo antes, se las ha encontrado entreabiertas, la poesía no podrá volver a conquistar su facultad ancestral de “crear” un lenguaje. Precisamente en virtud de lo que aparentemente la condena. Precisamente porque los que han escrito poesía, la han acreditado, leído y editado hasta hace poco han convertido su “papel” en un papel asfixiado autoreferencial e inútil. Pero no hay mal que por bien no venga. Una poesía sin papel es lo que necesitamos para tener libertad de movimiento. Por lo tanto poetas (y uso esta palabra sabiendo lo que me digo) treintañeros salid de vuestro escondrijo. Pringaos, vanidosos, superegos y otros derivados, absteneos. Editores, críticos, opinionistas abrid los oídos, ensuciaros las manos, arriesgaos, pisad los pies a algunos para hacer un poco sitio a esta gente.

No seáis los últimos porque los últimos, en este caso, no serán los primeros. De ninguna manera. Salud.

Así, en su introducción a la Chanson de slogan Fabio Donalisio se pone de frente a la situación de los jóvenes poetas como joven poeta. Nada que ver con el oráculo de la crítica oficial, cuya palabra clave es paciencia. La paciencia, todos lo sabemos, se adquiere con el tiempo. Con treinta años la palabra paciencia tiene el significado de resignación. Y la poesía de la que hablamos puede ser cualquier cosa menos resignada. Sin pretender ser exhaustivos y empezando desde un limbo de parcialidad, vamos a dar una vuelta. La primera. Tres libros que me parecen especialmente representativos de lo nuevo (¿Qué está llegando? ¿Qué está parado? ¿Qué incumbe? ¿Qué se desploma?). Si esta vez tenéis la paciencia de leer en los próximos meses intentaré descubrir tesoros más o menos escondidos. Vuestro papel es dejaros seducir y sacar esta poesía del sótano para escribirla en las paredes. Y escuchar que cuando el río suena, agua lleva. Malditos poetas.

 

Miti Logiche 1999-2006 de Fabio Donalisio, 2007. Milano, ExCogita editore, 90 páginas, 34 poesías. Diseño gráfico Paolo Racca.
ISBN 978-88-89727-52-2

Fabio Donalisio nació en noviembre del año 77 en lo profundo de la provincia de Cuneo. Estudia letras, se licencia en retórica. Vive en Turín y para comer escribe por cuenta de terceros. Colabora con la revista musical Blow up. Escribe poesía desde hace mucho tiempo y este es su primer libro. Sus escritores preferidos son Céline, McCarthy (Cormac), Cioran, Carver, Caproni, Cohen (Leonard), Richler e Pratt (naturalmente aproximándose por defecto). No concibe la vida sin el rock n'roll y de mayor le gustaría levantarse tarde. Y hacer como mínimo una revolución y lo está intentando. Actualmente su nuevo libro Babe, revolution está buscando editor.

Escribe Stefano Bianchi, director de la revista Blow up, a propósito de Miti Logiche: Uno que en su biografía declara “escritor preferido Céline. Clasificados: Cioran, McCarthy (Cormac)” te cae ya bien. Si además escribe estos versos: “Al otro lado / luego, ojos cerrados cerrado / el paraguas: se acabó. También / se acabó la vida”. Corre el riesgo de que lo amen aunque no lo quiera. Hace años que no leo poesía y este libro pequeño y lleno de pocas palabras me ha despertado del (motivado) entumecimiento. Fabio Donalisio sabe jugar con las palabras, con los tiempos, con el aliento, con la pausas. Conoce el contra-significado de las palabras, lo que no dicen (…) “ha transcurrido el tiempo sin entender nada / en el interior de sistemas perplejos / esquivando entre deprimidos y posesos / en perpetua espera, indefensos / cola”. Dejadlo escribir.

Vivir para ver.

(I wait
for each one of you to confess)
Fabio Donalisio

Un'assoluta visibilità. Sorda come
un'orda di peccati nel confessionale.
La gente con le mani negli occhi
a staccare, a morsicare l'un l'altro  
i globi. Pur di non vedere, di passare  
il cerino, di ricambiare il male in faccia
ai vecchi ai probi.  
Ma le cose stavano lì.     
Impassibili nei loro contorni, ghiacciate
nei loro battesimi, a riflettere                  
i vuoti delle orbite sui ghigni delle croci.
Ma le cose stavano lì.       
Normali, atroci.

 

Traducción:

Una absoluta visibilidad. Sorda como
una horda de pecados en el confesional.
La gente con las manos en los ojos
sacando, mordiéndose los globos
los unos a los otros. Con tal de no ver, de pasar
la cerilla, de vengarse en la cara
de los viejos y los probos.
Pero las cosas estaban allí.
Impasibles en sus contornos, heladas
en sus bautizos, reflexionando
las órbitas vacías en los guiños de las cruces.
Pero las cosas estaban allí.
Normales, atroces.

Poesia del dissenso II de Tommaso Lisa, Luca Paci, Adriano Padua, Massimo Palme, Gabriele Pepe, Daniela Raimondi. A cura di Erminia Passannanti, 2006.
Novi Ligure (AL) Jockeredizioni, 98 páginas.
ISBN 88-7536-107-X

Tommaso LisaTommaso Lisa (Florencia, 1977), Luca Paci (Novara, 1970), Adriano Padua (Ragusa, 1978). Massimo Palme (Trieste, 1976), Gabriele Pepe (Roma, 1957), Daniela Raimondi.

En la introducción Giampiero Marano afirma que desacuerdo significa rechazar una concepción aparentemente democrática de la cultura que, por el contrario es, incluso de manera poco clara y diferida, violenta y totalitaria. Un gesto poco sabio por parte de la poesía, y no es pesimismo snob afirmarlo, el de pedir asilo al margen de un sistema que la condena a priori a no ser tomada en serio.
Adriano Padua

Y prosigue afirmando que el desacuerdo empieza dándole la vuelta a esta irónica forma de apartheid con un acto de fe en la palabra. No es necesario renunciar a la duda, a la conciencia infeliz, a las preguntas de siempre: al contrario, sirven respuestas que no dejen, a su vez, de preguntar. Personalmente, más allá de la características estilísticas y formales de cada autor, subrayadas por la autora de la antología Erminia Passannanti, creo que el elemento común de estos seis poetas es una visión nihilista y cioraniana de la vida. La conclusión de que nadie que haya profundizado alguna vez algo puede llegar a tener Raimondiuna sola certeza. Las respuestas que no dejan de preguntarse, como dice Marano, son efectivamente el trait d'union de estas poesías. Más allá de los principios políticos, ideológicos o comprometidos de cada uno de estos poetas. Ellos no están de acuerdo. Ellos están en contra. En desacuerdo. De Babilondra (Luca Paci) a esa Italia provinciana, cínica e infeliz pasando por la España que no es seguramente la de Hemingway (Massimo Palme, Il tritacarne) los herederos de la nada, los huérfanos de la nueva edad media digital (Tommaso Lisa, Postreme) están unidos por y en el desencanto: Estaba escrito. / No fué la serpiente la que me traicionó, sino Dios   (Daniela Raimondi, Passaggio alla mortalità), y No es poesía se oye sólo Luca Paciel eco   (Adriano Padua, Scansione –meccanica– della notte). Y finalmente el tiro de gracia de Gabriele Pepe en Deformazioni sul tema: Cuantos teoremas / tendré que inventarme todavía / para sobrevivir a la desintegración…

 

Cayenne di Luca Paci

Dove, per quali plaghe, monti –morti
Rive si calca il piede greve      
Dove la neve, il vischio del rischio
Dove il fischio dove   
Dove il battello e la nave e l'altrove          
E dove l'africano, l'albanese a Lampedusa     
E dove la chiusa stringe il flusso del fiume
Con quale ragione, dove?            
Lo stesso flusso della razza, della religione
Del credo del colore della pelle delle palle
Dei capelli delle stelle
Del passaporto aborto
Dove il sorriso cieco del doganiere
Coi baffi e la pistola e il lazo     
E la moviola registra il filmino con  
L'extra – extra – extra
Comunitario bambino ladro
Sozzo venuto dalla schiuma del barcone
Timoniere Palinuro lasciato cadere
Dallo scafista fascista dove l'aria puzza ma
Dove la forza incendiaria del ragazzo dove il
Sangue langue la ragione, dove?

 

Traducción

Dónde, en que lugares, montes-muertes
Orillas deja huella la poderosa pisada
Dónde la nieve, el latido del huido
Dónde el silbido dónde.
Dónde la barca y el barco y el otro lugar
Y dónde el africano, el albanés en Lampedusa
Y dónde la diga estrangula el flujo del rÍo
Con qué razón y ¿dónde?
El mismo flujo de la raza, de la religión
Del credo, del color de la piel y de las pelotas
De los cabellos de las estrellas
Del pasaporte aborto
Dónde la sonrisa ciega del duanero
Con bigotes pistola y cinturón
Y la moviola graba la película
Del extra – extra – extra
Comunitario churumbel sucio
Ladrón salido de la espuma de la patera
Timonel Palinuro dejado caer
Del jefe paterista fascista donde el aire apesta pero
Dónde la fuerza incendiaria del chaval dónde la
Sangre desangra la razón, ¿dónde?

 

Palinsesti de Marco Simonelli, 2007
Arezzo, Zona Editrice,   90 páginas
ISBN 978 88 95514 02 4

Marco Simonelli (Florencia, 1979) ha publicado el cuento en versos Memorie di un casamento ferroviere del '66 (Florence Art, Firenze), Giorni Verdi (Lietocolle, Como) y Notturno per grondaia e fili della luce (Gazebo, Firenze). Ha formado parte del grupo de poesía performativa Stanzevolute. Sus poesías, actuaciones y traducciones aparecen en revistas literarias italianas como L'Area di Broca, L'Apostrofo, Atelier, Testo a Fronte, Re-vista y en las antologías Nodo Sottile. Ha escrito además el poema Sesto Sebastian, trittico per scampata peste (Lietocolle, Como).

A través de los teledependientes años 80, crece una generación ya concebida espectadora. Palinsesti es un viaje nostálgico, un adiós a la adolescencia amargo que hace sonreír por lo irónico. Las palabras, cada una en su lugar, listas para gustar. Poesía tras poesía, parecen haber llegado de aquellos tiempos como traídas por el viento. En realidad al final te das cuenta de que detrás de todo ello hay una enorme labor hecha para despistar, de gran calidad lingüística e intelectual. Hecha con nada, con cosas entrañables, como los programas de la tele y la merienda. Y de eso se trata cuando se tiene la capacidad de ser poeta: “Y luego en la transparencia de la tripa eres salchicha”. Que alguien pruebe a hacer de un trozo de cerdo una poesía. Hay que llamarse Simonelli, él lo logra.

 

COMING OUT
[confessional poem #1]
di Marco Simonelli

Mia madre mi guarda
attraverso i suoi occhiali di strass,
con i suoi Bette Davis' eyes
incrollabile mamma del Mulino Bianco
sorride come una diva rimasta senza Oscar
che, in fondo, se l'aspettava
Madre eroica: come Rocky si è allenata ogni giorno
seguendo il corso aerobica Jane Fonda
per essere fisicamente preparata
a questa rivelazione “inaspettata”.
Che non sono Schwarzenegger
l'ha sempre sospettato;
il mio fanatismo per Madonna
lo ha confermato.
“Una madre certe cose se le sente”
dice, ballerina che danza sulle punte,
Carla Fracci ragazzina al suo debutto.
Sono Gesù bambino
che guarda sua madre  
like a virgin.

Traducción

Mi madre me mira
a través de sus gafas de strass,
con sus Bette Davis' eyes
sólida mami del Mulino Bianco
sonríe como una diva que se ha quedado sin Oscar
que, al fin y al cabo, se lo esperaba.
Madre heroica: como Rocky se ha entrenado cada día
con el curso de aeróbic de Jane Fonda
para estar físicamente preparada
a esta revelación “inesperada”.
Que no soy Schwarzenegger
siempre lo ha sospechado;
mi fanatismo por Madonna
lo ha confirmado.
“Ciertas cosas una madre las sabe”
dice, bailarina que baila sobre las puntas,
Carla Fracci chiquilla en su debut.
Soy el Niño Jesús
que mira a su madre
like a virgin.

 

 

 

 

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