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Joanna Newsome, llenando el abismo

 


Por Joshua Logan

Took a job downtown
it's an hour on the bus each way
typing letters for a lawyer in a bad toupee
it's dumb I know but it pays okay

& did I mention I moved out
I got my own place off of South
& I've been living hand to mouth
for going on a year by now
& yes I still see El around
it's different but I can't say how
she cut her hair it's back to brown
she's living with her boyfriend now

& since September I've been 26 years old
she's still the only one besides my dad
who's ever said I love you Creedence

I love Creedence, CFTPA



Casiotone

 

Casiotone For The Painfully Alone, Etiquette [Tomlab; 2006]

Casiotone For The Painfully Alone, no es tanto un nombre original como una declaración de intenciones. Owen Asworth, que así es como se llama la persona detrás de esta banda de un sólo hombre, aprovecha  la complicidad de su teclado para, de forma terapéutica,  abrir su corazón, exponiendo en una amarga letanía todos y cada uno de sus problemas. Lo hace en primera persona y de una manera casi robótica, como cuando nuestras abuelas rezaban el rosario, con un ritmo cansino que le hace entrar en un trance que le aliena con respecto a lo que estás diciendo, pensando o pidiendo.

¿Y cuáles son sus problemas? Sus preocupaciones, narradas en primera persona a través de su alter ego, Creedence, son las propias de la cultura suburbana americana del siglo XXI, que pronto serán las nuestras, si es que no lo son ya. Tras el sueño de cartón piedra y aire acondicionado de los centros comerciales y los apartamentos de soltero que ellos padecen y nosotros importamos, se esconde la pesadilla del aislamiento. La misma terrible (y temible) cultura suburbana que nos describen compatriotas de Owen como el cineasta Todd Solondz o  el escritor de cómics Adrian Tomine, en obras trufadas de perdedores, víctimas del desencanto y la soledad, como el inseguro pajillero al que da vida Phillip Seymour Hoffman en Happiness, o el triste oficinista de Rubia de Verano. Etiquette avanza, corte a corte, desgranando cada una de sus miserias, que son las nuestras, las de una sociedad con movilidad laboral en la que la ambición gana de calle el pulso al desarraigo.
Creedence tiene 26 años, tras licenciarse en la universidad y perder a Eli, su amor de toda la vida, se encuentra viviendo en las afueras, con un trabajo poco gratificante que además le imposibilita disponer de tiempo para sí mismo, para conocer gente, para enamorarse. Este panorama tan poco alentador y por otra parte tan común provoca que busque refugio en ese sentimiento tan balsámico pero a su vez tan dañino que es la nostalgia. Nostalgia de tiempos pasados y de amores que no volverán, como el de Eli, la única persona, exceptuando a su padre, que alguna vez le dijo "te quiero".

Remember when you moved to Nashville
& the first time that we kissed
remember when your mother found us
remember that you're sorely missed

& when you make it back to Nashville
we'll forget all of your sins
& I still buy two pairs of everything
so when you come home you & I'll be twins

because if I could have my way
I wouldn't be alone

Nashville Parthenon, CFTPA

La nostalgia como bálsamo y la necesidad de sentir amor, esa dulce pátina necesaria para tragar la amarga píldora que es la vida. ¿Existe otra manera de conseguir que un tipo miserable recobre la ilusión?  Puede que haya alguna otra forma para sacar a alguien de su desdicha, de su abatimiento, para evitar que el hombre sucumba a la tentación de bajar los brazos, de caer en el nihilismo, pero seguro que ninguna es tan eficaz. De la misma manera que Armanda salvo al escéptico Lobo Estepario, que Kitty Wu rescató de las profundidades de Central Park a Marco en El Palacio de la Luna, en el sexto corte de Etiquette, Scattered Pearls, aparece cantando una voz femenina  (me gusta pensar que es la propia Eli) que saca a Creedence del sopor y le eleva en volandas, convirtiendo  su casiotone for the painfully alone en una feliz pirotecnia electrónica. Una aparición angelical, una canción de lo más frívola que lo transforma todo temporalmente. Last night I dreamt that somebody loved me... No hope, no harm, just another false alarm, que cantaba el clásico. El amor no era tal, Eli no había venido para quedarse, pero eso, en este caso era lo de menos, en el estado en que se encontraba Creedence, incluso la peor de las desilusiones era mejor que la apatía.

  Casiotone

 

 

 


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